Por: Ing. Jilmer Jimenes Aroyo
Diógenes, filósofo griego originario de Sínope (Asia Menor), está considerado como el miembro más destacado de la escuela cínica fundada por Antístenes. Desterrado de su ciudad natal, vivió la mayor parte de su vida en Atenas. Contemporáneo de Aristóteles y de Alejandro Magno, su vida nos es conocida, sobre todo, por Diógenes Laercio y otros autores antiguos, que cuentan sucesos curiosos. En dichas narraciones, Diógenes se nos aparece siempre como un personaje extravagante que lleva hasta las últimas consecuencias la tesis básica de la escuela cínica: el vivir conforme a la naturaleza, el desprecio de las convenciones sociales y la absoluta independencia respecto de las instituciones. La tradición ha recogido numerosas anécdotas sobre su vida. Sin apego ninguno por los bienes materiales, Diógenes vivía como un vagabundo, como un "auténtico perro" (de donde deriva el nombre de cínico), se aloja dentro de un tonel. Y estaba una mañana sentado al sol, junto a su tonel, cuando acudió a visitarle Alejandro Magno, a cuyos oídos había llegado la fama del filósofo. Y Alejandro, para mostrar su espléndida generosidad, le dijo: - Pídeme lo que quieras y te lo daré. Alejandro se había situado entre el sol y Diógenes. Y éste le contestó: - Sólo te pido una cosa: que no me quites el sol.
En otra ocasión, iba por las calles, en medio de la multitud, con una tea encendida, a plena luz del día. Le preguntaron: -¿Qué buscas con esta luz a pleno día? - Busco a un hombre. Quería decir con esto, que buscaba a un hombre verdadero, no a un miembro del rebaño embrutecido. Abundando sobre lo difícil que resultaba encontrar a un verdadero hombre entre sus vecinos, idea que, al parecer, no había sido adecuadamente captada por sus coetáneos, gritó en otra ocasión: "Hombres a mí". Cuando se le acercaron unas cuantas personas a socorrerle, comenzó a escupirlas diciendo: "He dicho hombres, no basura".
La práctica habitual de las virtudes éticas hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad.A pesar de las excentricidades de este filósofo cínico, hay un punto de razón en sus palabras: hoy, como ayer, estamos más preocupados por la imagen, por las apariencias, que por el modo de ser y por la verdad sobre nosotros mismos. No son pocos los sociólogos y filósofos que subrayan la falta de valores de la sociedad actual. Cuando los miembros de una sociedad se desvalorizan individualmente, tarde o temprano esto se refleja en la colectividad. Como son esos valores precisamente los que nos hacen humanos, perderlos supone la deshumanización personal y social de la civilización presente. Esto puede explicar por qué en la actualidad existen tantas apelaciones a los valores humanos y por qué éstos brillan tanto por su ausencia.
Las virtudes humanas
Entre esos valores humanos, ocupan un puesto preponderante las virtudes humanas. La palabra virtud, del latín virtus, igual que su equivalente griego, areté, significa "cualidad excelente", "disposición habitual a obrar bien en sentido moral". Puesto que se trata de una disposición o capacidad adquirida, por el ejercicio y el aprendizaje, de hacer lo que es moralmente bueno, la virtud es una cualidad de la voluntad que supone un bien para uno mismo o para los demás. Y en esto se distingue una virtud de cualquier otra disposición habitual, como por ejemplo la salud, la fuerza física o la inteligencia: en que "en un hombre virtuoso la voluntad es la que es buena".
Las fuentes de la doctrina sobre la virtud son Platón, Aristóteles y Tomás de Aquino, fiel comentador en este punto de las teorías aristotélicas. La virtud es, en Platón, el dominio de la parte racional del alma sobre la parte apetitiva (tendencia a lograr un fin sensible) y sobre la parte irascible (tendencia a evitar un daño sensible). Aristóteles desarrolla este esquema y sistematiza la doctrina de la virtud en el Libro II de la Ética a Nicómaco. El alma racional platónica es en Aristóteles la diánoia o razón discursiva en su función práctica (excluidas las funciones teóricas y productivas de la razón); el buen funcionamiento de esta razón supone la virtud dianoética de la prudencia, o phrónesis, la racionalidad práctica, y a ella incumbe el saber llevar una vida moralmente virtuosa.
La vida es moralmente virtuosa si se tiene el hábito de la virtud, "por el cual el hombre se hace bueno y por el cual ejecuta bien su función propia"; la práctica habitual de las virtudes éticas, que consisten en un justo medio entre dos excesos, hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad. Por esto la ética no es sino el cumplimiento del fin del hombre. En esta misma línea, Tomás de Aquino distingue entre apetito natural, el de la comida, por ejemplo, sensitivo e impulsado por la imaginación o la sensación, y el racional, que es la determinación de la voluntad. El concepto aristotélico de virtud, fundamento de la ética, pasa con el Aquinate al mundo cristiano. A las virtudes morales de Aristóteles y a las principales o cardinales -así llamadas por San Ambrosio- que Platón menciona como fundamentales en La República, a saber: sophía, prudencia; andreia, fortaleza; sophrosine, templanza; y dikaiosyne, justicia, añade las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), que tienen por objeto a Dios.
Los hábitos
Tanto el bien como el mal obrar forman costumbres e inclinaciones en el espíritu; es decir, hábitos de obrar. A los buenos se les llama "virtudes"; y a los malos, "vicios". Un hábito bueno del espíritu es, por ejemplo, saber decidir sin precipitación y considerando bien las circunstancias. Un vicio, en cambio, en el mismo campo, es el atolondramiento, que lleva a decidir sin pensar y a modificar muchas veces y sin motivo las decisiones tomadas. Algo tan importante como lo que llamamos "fuerza de voluntad" no es otra cosa que un conjunto de hábitos buenos conseguidos después de haber repetido muchos actos en la misma dirección.Ésta es la regla de oro de la educación del espíritu: la repetición. Hay un pequeño caso que afecta a una parte importante de la humanidad y que nos ofrece un buen ejemplo: la hora de levantarse de la cama. Casi todos los hombres tenemos la experiencia de lo que supone en ese momento dejarse llevar por la pereza, y los que son más jóvenes la tienen de una manera más viva. Si, al sonar el despertador, uno se levanta, va creando la costumbre de levantarse, y, salvo que suceda algo como un cansancio anormal, resulta cada vez más fácil hacerlo. En cambio, si un día se espera unos minutos antes de dejar la cama, al día siguiente costará más esfuerzo; y si se cede, todavía más al día siguiente. Así hasta llegar a no oír el despertador.
Virtudes humanas fundamentales
Las virtudes humanas fundamentales son, desde Aristóteles, las siguientes: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. La prudencia es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. "El hombre cauto medita sus pasos" (Prov 14,15). La prudencia es la "regla recta de la acción", escribe S. Tomás (S.Th. 2-2, 47,2), siguiendo a Aristóteles. No se confunde ni con la timidez o el temor, ni con la doblez o la simulación. Es llamada la "auriga virtutum": Conduce las otras virtudes indicándoles regla y medida. Es la prudencia quien guía directamente el juicio de conciencia. El hombre prudente decide y ordena su conducta según este juicio. Gracias a esta virtud aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar.
La justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a cada uno lo que les es debido. La justicia para con Dios es llamada "la virtud de la religión". Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común. La fortaleza es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las debilidades y de superar los obstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa. La templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción y no se deja arrastrar para seguir la pasión de su corazón.
Los hábitos buenos -las virtudes- consiguen que se vaya estableciendo el predominio de la inteligencia en la vida del espíritu. Los vicios dispersan las fuerzas del hombre, mientras que las virtudes las concentran y las ponen al servicio del espíritu. La persona que es perezosa, que tiene el vicio de la pereza, puede fijarse, quizá, propósitos estupendos, pero es incapaz de cumplirlos: su espíritu resulta derrotado por la pereza, por la resistencia del cuerpo a moverse. Todo estudiante experimenta íntimamente esta lucha entre lo que se propone estudiar y lo que después realmente estudia. Sorprendentemente, no basta con proponerse una cosa para ser capaz de vivirla: ¡qué difícil es dejar de fumar o guardar un régimen de adelgazamiento! No basta una primera decisión.
Dominio de si
Las virtudes humanas fundamentales son, desde Aristóteles, las siguientes: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.Sólo con esfuerzo -repitiendo muchas veces actos que cuestan un poco- se consigue el dominio necesario sobre uno mismo. La persona que tiene virtudes es capaz, por ejemplo, de no comer algo que no le conviene, aunque le apetezca mucho, o de trabajar cuando está cansado, o de no enfadarse por una minucia; logra que, en su actuación, predomine la racionalidad: es capaz de guiarse -al menos hasta cierto punto- por lo que ve que debe hacer. Quien no tiene virtudes, en cambio, es incapaz -también hasta cierto punto- de hacer lo que quiere. Decide, pero no cumple: no consigue llevar a cabo lo que se propone: no llega a trabajar lo previsto o a ejecutar lo decidido.
Así resulta que la persona que tiene virtudes es mucho más libre que la que no las tiene. Es capaz de hacer lo que quiere -lo que decide-, mientras que la otra es incapaz. Quien no tiene virtudes no decide por sí mismo, sino que algo decide por él: quizá hace "lo que le viene en gana". Pero "la gana" no es lo mismo que la libertad. La gana es una veleta que necesariamente se orienta hacia donde sopla el viento. El perezoso puede tener la impresión de que no realiza su trabajo porque "no le apetece" o "no le da la gana" y hacer de esto un gesto de libertad, pero en realidad es una esclavitud. Si no trabaja en ese momento, no es por ejercitar su libertad, sino precisamente porque "no es capaz" de trabajar. Y la prueba de esto es que "las ganas" se orientan con una sorprendente constancia siempre en el mismo sentido. A la persona que se ha acostumbrado a comer demasiado, "sus ganas" le inclinan una y otra vez, un día tras otro, a comer más de lo debido, pero raramente a guardar un día de ayuno. Y al que es perezoso, le llevan a abandonar un día tras otro su trabajo, pero raramente a realizar un sacrificio extraordinario.
Las virtudes van extendiendo el orden de la razón y el dominio de la voluntad a todo el ámbito del obrar. Concentran las fuerzas del hombre, que se hace capaz de orientar su actividad en las direcciones que él mismo se propone. La misma palabra "virtud" que es latina, está relacionada con la palabra "hombre" (vir) y con la palabra "fuerza" (vis). La gran fuerza de un hombre son sus virtudes, aunque quizá su constitución física sea débil. Sólo quien tiene virtudes puede guiar su vida de acuerdo con sus principios, sin estar cediendo, a cada instante, ante la más pequeña dificultad o ante las solicitaciones contrarias. En cambio, los pequeños vicios de la conducta debilitan el carácter y hacen a un hombre incapaz de vivir de acuerdo con sus ideales. Son pequeñas esclavitudes que acaban produciendo una personalidad mediocre. Y es que, como decía Aristóteles, "nuestro carácter es resultado de nuestra conducta."
viernes, 30 de julio de 2010
LA CULTURA INCA Y SU TRASCENDENCIA
Por: Pablo Iparraguirre Ramírez
EL IMPERIO
Fue el más grande y antiguo imperio desarrollado en el continente americano. Tuvo como sede imperial la ciudad del Cusco. Data del año 1.200 dc. La palabra Tahuantinsuyo proviene de un nombre compuesto por dos vocablos quechuas: Tawa, que significa cuatro, y Suyo, que quiere decir Estado.
El área territorial del imperio fue vastísima. Ocupó más de 3.000.000 de km, teniendo más de 5.000 km (3.107 millas) de costa sobre el océano Pacífico, lo que representa, hoy, el doble del territorio peruano.
Los cuatro suyos o naciones tenían como centro geográfico y político al Cusco, y estaban repartidos al noroeste por el Chinchaysuyo, que va hasta el río Ancashmayo en Pasto (Colombia); al noreste se ubicaba el Antisuyo, en los valles subtropicales, ocupando parte de la selva baja amazónica; al sudoeste el Contisuyo ocupaba parte de la costa peruana hasta el río Maule (Chile); y al sudeste el Collasuyo, que hoy ocupa gran parte de territorio boliviano hasta Tucumán (Argentina).
Todas las tierras pertenecían al Sol, al Inca y al Estado. Estas eran distribuidas de tal forma que cada habitante tenía una parcela de tierra fecunda que trabajar. Los varones recibían al nacer un topo o tupu (2.700 m; 0,27 Ha, 0,67 acres), mientras que las mujeres medio topo. No podían venderlas ni heredarlas, ya que no eran otorgadas en propiedad, sino que pertenecían al Estado; por ello, cuando una persona moría sus tierras eran destinadas a un nuevo habitante.
ORIGENES
Una sensación sobrecogedora invade siempre al visitante cuando llega al Cusco. Ello se debe no solo a su paisaje maravilloso, que conjuga un cielo increíblemente azul con nubes blanquísimas y cerros imponentes, sino sobre todo a su historia. A través de sus intrincadas callejuelas o en su imponente plaza de armas es imposible no escuchar todo lo que esta ciudad nos quiere decir. Pocos lugares en el Perú han tenido una vida más intensa. Esta fue la capital sagrada de los Incas y El Dorado de los conquistadores, centro del barroco sudamericano y escenario de la Gran Rebelión en contra del conquistador. No en vano es el tesoro más preciado del Perú.
El periodo preincaico
Prácticamente todos los asentamientos incas y preíncas del Cusco están situados entre los 3.000 y 3.200 msnm. A diferencia de la mayoría de los sitios arqueológicos que pertenecieron al Formativo (1500 ac-0), el valle del Cusco no registra influencias de la cultura norteña Chavín. Entre los sitios más antiguos del Cusco se encuentra Marcavalle (1000 ac a 700 ac). A esta le sucedió Chanapata, cultura que se remonta al 700 ac. La cultura Chanapata se extendió por todo el valle del Cusco y sus pobladores alcanzaron un mayor grado de civilización, pues desarrollaron la agricultura y crianza de animales domésticos.
Los Huari
Hacia el año 750 dc aparecieron en el valle los huari, y con ellos llegó una cultura más desarrollada. En el complejo diseño de sus centros urbanos se advierte la existencia de una sociedad con jerarquías, una religión establecida, planificación, redes de intercambio y el control de una gran población que puede ser movilizada para ejecutar obras de envergadura. Los huari poseen la fama de ser los grandes urbanistas del antiguo Perú. Uno de los mejores ejemplos de la influencia huari en el valle del Cusco es Piquillacta, que en quechua significa "ciudad pulguienta". Como sostienen muchos arqueólogos, la importancia de Piquillacta, además de la perfección del trazo y del sistema de organización que presupone, radica sobre todo en que fue tomada como patrón urbano por los incas.
La creación del Imperio Inca o Tahuantinsuyo
Pocos lugares en el Perú tienen un aura mágica semejante a la del Cusco incaico. Aun hoy, al recorrer sus calles y divisar esas piedras misteriosamente unidas, sentimos la necesidad de guardar una actitud reverente. Es imposible no percibir el carácter sagrado que tuvo esta ciudad en tiempos de los incas.
Según las leyendas y las crónicas, los incas fueron trece: Manco Cápac, Sinchi Roca, Lloque Yupanqui, Mayta Cápac, Cápac Yupanqui, Inca Roca, Yáhuar Huaca, Huiracocha, Pachacútec, Túpac Yupanqui, Huayna Cápac, Huáscar y Atahualpa. Aparecieron dominando el valle hacia el año 1200 dc y constituyeron el Imperio Inca o Tahuantinsuyo en menos de un siglo. Los españoles describieron a los incas como "Hijos del Sol". Para los habitantes del Imperio Inca o Tahuantinsuyo se trataba de seres divinos que tenían la capacidad de sacralizar todo aquello que los rodeaba.
Cuesta imaginar que los incas hayan logrado organizar el Imperio Inca o Tahuantinsuyo en menos de un siglo. Según cuentan las crónicas, el gran organizador del estado imperial incaico fue el inca Pachacútec, quien decidió expandir sus territorios venciendo a los Chancas. Algunos dudan de que aquel pueblo haya existido y sostienen que el nombre Chanca podría simbolizar más bien a grupos étnicos fronterizos. Lo cierto es que las conquistas comenzaron a partir del año 1430 dc y el Imperio Inca o Tahuantinsuyo se extendió hasta los límites más arriba mencionados.
LA SOCIEDAD INCA
La sociedad Inca se caracterizaba por marcadas jerarquías, que colocaban en la cabeza el poder absoluto del Inca; seguido por la nobleza, también llamada orejones, título que les fue adjudicado por los españoles, dada la deformación de sus lóbulos, originada por llevar pesados ornamentos que los diferenciaban de los demás.
Siguiendo la escala social del imperio, estaban los runas o mitimaes, considerados como gente vulgar, es decir, eran el común de los habitantes del imperio, quienes también tenían tareas obligatorias en las mitas. Finalmente, estaban los yanaconas o yanakunas, que eran los sirvientes de la casa.
Sabemos que el pueblo inca fue estrictamente conquistador. Sus conquistados resultaron unificados no solo bajo una autoridad, sino en una cultura, que dio un cuerpo religioso y conceptual cuya expresión fue la introducción de ritos y costumbres propias del imperio Inca. Para ello, utilizaron diversos mecanismos para conciliar la disparidad cultural. El primero fue la implantación del Runa Simi o Quechua como el idioma oficial a lo largo del territorio.
Como segundo paso, establecieron una organización social basada en principios morales de obediencia y modelación de la convivencia. Estos tres principios, que resumían cómo debía vivir un habitante del imperio, fueron las leyes básicas del Imperio Inca o Tahuantinsuyo Ama Súa (no seas ladrón), Ama Llulla (no seas mentiroso) y Ama Kella (no seas perezoso).
Nadie puede discutir la espectacular organización inca, no solo por el manejo del inmenso territorio, sino además por el éxito de la conducta paternalista de la nobleza inca. Pese a que la autoridad en el imperio era unipersonal, es decir, comparable a una monarquía europea de aquellas épocas, la población del imperio nunca pasó hambrunas ni privaciones.
Este equilibrio social actualmente es conceptuado por los estudiosos extranjeros básicamente desde dos enfoques: a partir de un entendimiento de clases o castas sociales a la usanza del Medioevo europeo, se lo entiende como un sistema esclavizador o como social-imperialista estudiado a partir de los runas, es decir, desde el entendimiento de las estructuras sociales que impusieron.
Por lo mencionado, el Imperio Inca o Tahuantinsuyo merece un título especial entre las sociedades de mayor desarrollo, considerando tanto sus actividades productivas y artísticas, como su planificación social y política, además de su concepción religiosa que propugnaba un equilibrio pleno entre las actividades del ser humano y la naturaleza o el medio ambiente. Y, finalmente, por su sapiencia en incorporar a su cultura y conocimientos todo aquello que era sobresaliente en sus conquistados.
El pueblo cuestiona accionar de alcalde distrital de Chetilla
Publicado por el regional de Cajamarca el 24 Jul. 2010
El alcalde de la Municipalidad Distrital de Chetilla, Israel Mendoza Tomay, estaría utilizando la ambulancia del Puesto de Salud de esta zona en el traslado de personal para realizarse actividades deportivas, como es el caso del torneo desarrollado en el caserío La Colpa, denunció el ciudadano Pablo Sánchez Alaya.
Asimismo, condenó que el gobernador Rolando Alcántara Plasencia se encuentre siempre en Cajamarca o en Trujillo, más no en Chetilla donde debe permanecer cumpliendo sus funciones como autoridad política distrital. “Las actitudes de estas dos autoridades son rechazadas por la población”, remarcó.
“La comunidad está descontenta con el comportamiento de sus autoridades, alcalde y gobernador, porque no cumplen con la responsabilidad para la cual los elegimos o fueron nombrados, como es servir al pueblo, quedando demostrado claramente que no han venido a servir sino a servirse del pueblo, ocupando cargos públicos”, cuestionó.
Además, criticó que las cuestionadas autoridades, municipal y política, como si fuera poco continuamente viene realizando parrilladas bailables, como la organizada el pasado 5 de julio, cuando regalaran 90 parrilladas a los profesores de los tres niveles
Por otro lado, Pablo Sánchez Alaya, identificado con D.N.I. 10432050, denunció que el cementerio general de Chetilla es un potrero común para animales, las paredes del local de la Gobernación están con pintas del Partido Aprista y recientemente se realizó un baile social en el centro de abastos de este distrito cuyos ingresos no se sabe a dónde fueron.
El alcalde de la Municipalidad Distrital de Chetilla, Israel Mendoza Tomay, estaría utilizando la ambulancia del Puesto de Salud de esta zona en el traslado de personal para realizarse actividades deportivas, como es el caso del torneo desarrollado en el caserío La Colpa, denunció el ciudadano Pablo Sánchez Alaya.
Asimismo, condenó que el gobernador Rolando Alcántara Plasencia se encuentre siempre en Cajamarca o en Trujillo, más no en Chetilla donde debe permanecer cumpliendo sus funciones como autoridad política distrital. “Las actitudes de estas dos autoridades son rechazadas por la población”, remarcó.
“La comunidad está descontenta con el comportamiento de sus autoridades, alcalde y gobernador, porque no cumplen con la responsabilidad para la cual los elegimos o fueron nombrados, como es servir al pueblo, quedando demostrado claramente que no han venido a servir sino a servirse del pueblo, ocupando cargos públicos”, cuestionó.
Además, criticó que las cuestionadas autoridades, municipal y política, como si fuera poco continuamente viene realizando parrilladas bailables, como la organizada el pasado 5 de julio, cuando regalaran 90 parrilladas a los profesores de los tres niveles
Por otro lado, Pablo Sánchez Alaya, identificado con D.N.I. 10432050, denunció que el cementerio general de Chetilla es un potrero común para animales, las paredes del local de la Gobernación están con pintas del Partido Aprista y recientemente se realizó un baile social en el centro de abastos de este distrito cuyos ingresos no se sabe a dónde fueron.
sábado, 26 de diciembre de 2009
NOTA DE PRENSA RADIAL
Se pone en conocimiento de todos los hijos del distrito de Chetilla, Provincia y Región de Cajamarca, y publico en general sobre el nacimiento y salida al aire del Programa Radial, “La Voz de Chirigpuna” cuyo programa de carácter cultural, informativo y musical, que se trasmitirá los días sábados de 5:00 pm a 6:00 p.m. por las ondas de la peruanísima Radio Agricultura, 15.90 Khz. AM.
“La Voz de Chirigpunta” nace con el objetivo de llevar a cabo la investigación, defensa y disfunción de las manifestaciones culturales del distrito de Chetilla, y la Región de Cajamarca, y otros con la participación de las personalidades abocado a estos fines.
“La Voz de Chirigpunta” busca contribuir a la elevación cultural de quienes lo sintonicen y la identificación con sus raíces de origen
“La Voz del Chirigpunta” busca lograr la organización y desarrollo de las instituciones culturales, sociales y económicas.
“La Voz del Chirigpunta” agradece a quienes hacen el esfuerzo de una y otra forma a que se haga realidad este sueño de un programa al servicio de la cultural nacional.
“La Voz de Chirigpunta” nace con el objetivo de llevar a cabo la investigación, defensa y disfunción de las manifestaciones culturales del distrito de Chetilla, y la Región de Cajamarca, y otros con la participación de las personalidades abocado a estos fines.
“La Voz de Chirigpunta” busca contribuir a la elevación cultural de quienes lo sintonicen y la identificación con sus raíces de origen
“La Voz del Chirigpunta” busca lograr la organización y desarrollo de las instituciones culturales, sociales y económicas.
“La Voz del Chirigpunta” agradece a quienes hacen el esfuerzo de una y otra forma a que se haga realidad este sueño de un programa al servicio de la cultural nacional.
Pablo Iparraguirre Ramírez
Director y conductor
William Soberón Guevara
Coordinador General
Dr. Jaime Díaz Lazo
Jefe de Información
Dr. Darío Gutiérrez Lazo
Asesor Legal
RADIO AGRICULTURA DEL PERU SAC.
La Peruanísima 1590 AM http://www.laperuanisima.com/
Estudios: Av. Alfonso Ugarte 1428. Of. 202. Breña. Lima. PERU. Teléfonos: CABINA 4244302 - ADMINISTRACION 4246677 E-mail: laperuanisima@yahoo.com
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